jueves, 12 de febrero de 2015

Cornellá dictará sentencia

Por Adiran Gómez (@Adiran_Gómez3)

El Power8 Stadium será el escenario en el que se decida cuál de los dos conjuntos pase a la final de la Copa del Rey, y es que el empate a uno de hoy en San Mamés obliga a ambos equipos a jugarse todas las cartas en el choque de vuelta, el día 4 de marzo a las 22:00 horas en el feudo perico. 

Sin duda el partido que hemos vivido hoy ha estado marcado por la intensidad de ambos equipos y el miedo a un resultado adverso y es por ello por lo que ha sido un partido carente de claras ocasiones de gol. El partido comenzaba con las malas noticias que llegaban de la previa del mismo, las peleas entre aficionados y el apedreamiento del autobús del Espanyol por parte de aficionados radicales del conjunto bilbaíno ponían la nota negativa al acontecimiento.

En lo que al fútbol se refiere, el conjunto rojiblanco sacó de inicio un once en el que no había muchas caras nuevas respecto al equipo que jugó el domingo contra el Barcelona, destacar la entrada de Aurtenetxe por el lesionado Balenziaga, Gurpegui como sustituto del sancionado Laporte y la entrada de Beñat acompañando a San José en el doble pivoto con De Marcos de enganche.




El partido comenzó como suelen comenzar la mayoría de los partidos en San Mamés, con mucha intensidad del equipo bilbaíno y llevado en volandas por el empuje de un estadio casi lleno que como siempre cumple en las grandes citas. El Espanyol, por su parte, salió a esperar a su rival en campo propio y con la clara intención de mantener su portería a cero. Poco le iba a durar, no pasaban ni diez minutos de juego cuando De Marcos servía un gran balón entre líneas a Aduriz, definía a la perfección picando el balón por encima de Pau, una obra de arte firmada por el salvavidas del Athletic. Aduriz, que antes del gol había dispuesto de una buena ocasión, era la punta de lanza de un Athletic que había salido a morder. Pero como si de un globo se tratase, comenzó a deshincharse.

Fue entonces cuando el Espanyol comenzó a tener protagonismo. El equipo perico que salía también con novedades, Javi López formando en el doble pivote junto a Víctor Sánchez y arriba acompañando a Sergio García, el entrenador blanquiazul apostaba por Stuani. Las mejores ocasiones de las que gozaba el equipo visitante llegaban a través del balón parado y por la banda de un muy buen Lucas Vázquez, que desbordaba una y otra vez a Aurtenetxe. Pero no fue en el momento de mayor dominio del Espanyol cuando llegó el gol del empate. Fue en un error en el despeje de la zaga rojiblanca, Aurtenetxe con su pierna mala, dejaba muerta en la frontal del área el esférico, Víctor Sánchez que no iba a desaprovechar el regalo, clavaba el balón en la mismísima escuadra con un fuerte disparo. Lo más destacable de una primera mitad marcada por la intensidad y la presión de los dos equipos, fueron los dos golazos que hasta el momento hacían justicia con lo visto sobre el verde.

La segunda parte iba a estar marcada por el dominio rojiblanco pero las ocasiones más claras llevarían el sello blanquiazul. Tras la reanudación el Espanyol, dirigido por un muy buen Sergio García, salió mucho más metido que un Athletic adormilado. Precisamente fue Sergio García el que a punto estuvo de romper las tablas del marcador, pero el larguero se interpuso en su camino hacia el gol desviando el centro chut que se sacó de la manga el “nueve” perico. Poco a poco y a base de tener la pelota, el Athletic fue creciendo y disponiendo de ocasiones, sin ser peligrosas, pero importantes para conectar al público y meter atrás a un Espanyol que se sentía cómodo sin la pelota.

A un partido de gran desgaste, marcado por la gran intensidad que los dos equipos le estaban imprimiendo, lo único que le faltaba eran ocasiones claras. Dichas ocasiones las iba a poner el Espanyol que, a pesar de llegar con cuenta gotas al área rojiblanca, enmudecía a la grada con cada llegada. La ocasión más clara la iba a disponer Felipe Caicedo, que entró en la segunda parte sustituyendo a Stuani. Tras recibir el balón de un rechace, el ariete colombiano se quedaba mano a mano con Herrerín, pero en vez de definir quiso regatear al guardameta local y con ello, dio tiempo a que Xabi Etxeita en un gran derroche físico le robara la cartera. Pero la más clara de todas las ocasiones estaba por llegar, y es que a falta de cinco minutos para la conclusión de los noventa reglamentarios, Víctor Álvarez iba a estrellar en el palo un gran centro de Arbilla, perdonando así, una oportunidad de oro para llevarse de vuelta un resultado mejor.


El Espanyol, que quizá se haya merecido más, se lleva un valioso resultado a Cornellá donde intentará terminar la faena y poder disfrutar de una final copera de la que no disfrutan desde 2006. Por su parte el Athletic viajará a Barcelona sabiendo que si quieren ser ellos los que accedan a la final, deberán conseguir al menos un tanto en el feudo perico, tarea que no se antoja nada fácil.


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